Por: Matias Lopez

 

UNA JORNADA CARGADA DE GRANDES ENFRENTAMIENTOS

Tras un sepulcral minuto de silencio, el partido comienza con los Reds presionando alto al conjunto de Ámsterdam, el cuál no se repliega y juega al contragolpe aprovechando la debilidad defensiva del equipo de Klopp, con Matip volviendo a la titularidad, queda claro que el único puesto asegurado en la defensa es el de el holandés Virgil Van Djik.

17 minutos hacen falta para que llegue el esperado cambio del marcador a favor del equipo inglés con Salah como protagonista. Luego de recibir un pase corto desde los piés de Diogo Jota, el extremo egipcio se encargó de empujar el balón dentro de los palos custodiados por Remko Pasveer. Otra historia se comienza a contar cuando al minuto 27 Kudus se vale para ejecutar un pelotazo que coloca en el ángulo superior izquierdo luego de haber quedado solo frente a Van Djik, una espectacular jugada donde los pases fueron precisos y la definición aún más.

SEGUNDO TIEMPO: UN FINAL AGÓNICO

Equipos distintos pisaban el césped luego de un descanso bajo un 1 a 1 que dejaba desconforme a todos los televidentes. Poco a poco se iban turnando la posesión de pelota, aunque pasando la mitad del tiempo, Ajax perdía notoriedad en el partido, dejando como figura más importante a su arquero, el cual se manejó para despejar 8 disparos a portería, mientras que del otro lado, Allisson sólo tuvo que despejar un disparo de Daley Blind a los 75 minutos de juego. Ya camino hacia el final, Liverpool jugaba todas sus cartas, introduciendo dos cambios ofensivos como Firmino y el oriental Darwin Núñez, ya pisando el cierre, tras un centro de zurda, Matip se las ingenia para cabecear en la altura, convirtiendo así lo que sería el desempate agónico que daría los tres puntos al equipo dirigido por Jurgen Klopp.